jueves, 7 de febrero de 2013

Vale, ya tengo un blog (o dos, o siete). ¿Y ahora?

Hacerse un blog es fácil. Demasiado. Uno, a veces, sucumbe a la tentación de hacerse un blog por cada una de sus aficiones, más uno personal para mis cositas, otro para comentar ese libro que estoy leyendo y me encanta, otro para el trabajo...

El problema es que los días tienen las horas que tienen y, pasado el primer ímpetu, agotadas esas ideas que teníamos en mente cuando abrimos el blog, hay que seguir alimentándolo.

Si te parece, vamos a recopilar algunas ideas para esos períodos de sequía. Te animo a dejar las tuyas en los comentarios, también.

  • Lee, lee y lee.
Y no solo del tema que tratas en tu blog. Lee lo que te apetezca, lo que te interese en ese momento. Un artículo sobre márketing, por ejemplo, puede inspirar otro sobre psicología o sobre estrategia en redes sociales.

  • Lee, lee y lee.
Sí, otra vez, porque para un escritor hay otras fuentes de inspiración, pero difícilmente mejores. Desde novelas a poemas o libros de texto. La palabra llama a la palabra. Lee. Apaga la tele. Lee.

  • Busca material multimedia
Normalmente busco las imágenes, vídeos o canciones para los artículos una vez que ya los he escrito, pero cuando no se me ocurre nada, me dedico a recoger todo el material que me pueda parecer interesante y guardarlo en una pequeña base de datos para cuando lo necesite. Y en ocasiones ha sido una foto la que me ha dado la idea para un artículo.

  • Comprométete. Vence a la pereza
A veces creemos que no se nos ocurre nada, cuando lo único que pasa es que no nos apetece pensar en ello. Comprometerse con un amigo o con un grupo a publicar, por ejemplo, un post colaborativo un día a la semana (como los Narraluz de este y este blog) nos obliga a poner en marcha las neuronas, además del estímulo que supone la aportación de los demás.

Y si aún así no se te ocurre nada, siéntate al teclado y empieza a escribir.

  • Tienes mucho que aportar
Muchas veces he escrito en mi blog simplemente porque me apetecía contar algo que me había pasado, cualquier tontería, pensando que no tenía el más mínimo interés, y al día siguiente tenía un comentario de alguien a quien le había ayudado o simplemente le había hecho gracia.

Sé consciente de que tienes mucho que dar. Sabes mucho y de muchas cosas. Eso que te ocurrió que piensas que nadie querrá leer, o eso que has aprendido a hacer hoy y que piensas que todo el mundo sabe ya, tal vez sirva si lo compartes. Piensa en todo lo que has ido experimentando, si te hubiera gustado que alguien te lo contara o lo fuera compartiendo contigo, y hazlo tú por los demás.

  • No pierdas la pasión
Nunca. Sigue aprendiendo, sigue creciendo. Como decía Steve Jobs, "Stay foolish. Stay hungry".



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